Apuntes para la Participasión

Comunidad, Participación y Ciudadanía


Semillas de futuro para sembrar nuevas luchas

Son señales, guían nuestra mirada hacia zonas que hemos de «atender» en los movimientos y colectivos, puntos o lugares claves a «cultivar» para que puedan nacer y crecer las formas de resistencia y resiliencia que necesitamos. Por eso hablamos de «semillas de futuro«:

1. Poner a las personas en el centro de los procesos. Los movimientos sociales, las organizaciones y colectivos, los procesos comunitarios… SON las personas que los forman. De sus motivaciones y sus habilidades para pensar, decir y actuar juntas, de su capacidad para colaborar, dependerá en gran parte el resultado de su acción colectiva. Por eso es tan importante prestar atención a las personas.

2. Colocar la vida en el centro de la acción colectiva. Los procesos comunitarios funcionan cuando centran la acción colectiva en las necesidades concretas de las personas concretas. Eso incluye la necesidad de reconciliación con la tierra y con la vida, y va a ser cada vez más importante en una sociedad en la que aumentan las carencias de más personas, en la que la solidaridad y la cooperación son la única alternativa posible para la mayoría.

3. Preservar los espacios para el encuentro comunitario. En las comunidades desaparecen los lugares donde encontrarse y hacer cosas con otras personas. Necesitamos lugares de acogida, «apropiables» (que podamos hacer fácilmente nuestros), «polivalentes» (donde podamos hacer cosas diversas), que faciliten el encuentro y el diálogo, que sean reflejo de la diversidad de sus habitantes… No solo para hacer todo tipo de actividades, sino también para el encuentro y el apoyo mutuo entre quienes transitamos los procesos colectivos.

4. Cultivar un puñado de valores universales (Derechos Humanos, Igualdad, Naturaleza, Diversidad…), sencillos y claros, aceptados y preservados por todas las personas implicadas, de manera que los colectivos y los procesos estén libres de xenofobia, racismo, machismo, homofobia… que los espacios sean seguros y libres de miedo.

5. Hacer cosas juntas. Los movimientos sociales y los procesos comunitarios son para HACER cosas que mejoren la vida de las personas. La acción colectiva es lo que les da sentido, lo que produce cambios concretos. Además, hacer cosas juntas sirve para conocernos, reconocernos, cohesionarnos, aprender a colaborar… entre quienes las hacemos. Nos hace más fuertes, más capaces de hacer más cosas.

6. Reconocer la diversidad como una fortaleza, un recurso clave en nuestras comunidades y sociedades cada día más diversas y complejas. La mezcla, el mestizaje, las sinergias, la inteligencia colectiva… son imprescindibles para la resistencia y la resiliencia, para poder construir alternativas comunitarias (en salud, alimentación, vivienda, educación, cuidados…) ante la descomposición del sistema. Necesitamos con urgencia aprender a gestionar la diversidad, también dentro de nuestros colectivos.

7. Reanudar los vínculos y afectos. Que son -y han sido siempre- la fuerza de cohesión más poderosa en los procesos comunitarios, lo que nos con-mueve, los motores principales de la acción colectiva. Cuanto más auténticos son los vínculos, más potentes se vuelven para impulsarnos a hacer cosas juntas. Las tecnologías pueden ser muy útiles para comunicarnos y muy negativas si nos individualizan. Nunca sustituirán la fuerza de lo presencial y la importancia del abrazo.

8. Cultivar la confianza y el respeto. La confianza es la argamasa principal de las relaciones entre quienes participan en la acción colectiva, nace del conocimiento mutuo y de hacer cosas juntas, y precisa que la comunicación mutua sea transparente. Si se quiebra la confianza resulta dificilísimo recomponerla: volvemos a la casilla de salida.

9. Construir liderazgos compartidos. Las personas concretas que toman la iniciativa y hacen avanzar los procesos SIEMPRE son necesarias, pero junto a los viejos liderazgos patriarcales que acumulan el poder, otros lo comparten y distribuyen, fomentan la autonomía personal y grupal, reparten el protagonismo y la toma de decisiones, entre quienes participan. Tenemos un problema con el liderazgo que hemos de resolver, aunque tengamos que buscar nuevas palabras.

10. Adoptar arquitecturas flexibles. Las estructuras organizativas, cuanto más formales, rígidas y compartimentadas son más dificultan la adaptación a los cambios de la realidad, alejan las decisiones de la acción, ralentizan los procesos… Se necesitan fórmulas organizativas sencillas y ágiles, flexibles y «líquidas«, arquitecturas efímeras que faciliten la colaboración de los diferentes actores de las maneras más diversas.

11. Conectar con el territorio. La sostenibilidad de las iniciativas y procesos, de la acción colectiva, va a depender de su capacidad para conectar con su ecosistema social, con el entorno, aprovechar las oportunidades y recursos, generar colaboraciones con otros actores… eso hace tan importante conocer y conectar a quienes lo habitan, las redes visibles y también las invisibles. El «territorio» incluye hoy relaciones más lejanas, gracias a las tecnologías, pero es desde “lo local” donde nos relacionamos, incluimos e influimos en “lo global”.

12. «Desmercantilizar» las relaciones interpersonales… Practicar -en la vida de los colectivos sociales y los procesos comunitarios- la reutilización, el reciclaje, el trueque, la gratuidad, la taquilla inversa, la voluntariedad, la economía social informal… la “economía de guerrilla”, como forma de resistencia frente al capitalismo que todo lo mercantiliza, e ir disminuyendo la dependencia de otros actores, como las instituciones, para el sostenimiento de los procesos.

13. Ganar tiempo para los procesos. En esta época «resultadista» lo principal (a veces lo único) son los resultados (cuantitativos, estadísticos…) como quiera que estos se logren. Pero es en los procesos -en el «antes«, «durante» y «después» de llegar a los «resultados» y los «productos«- cuando se producen los encuentros, las interacciones, cuando «pasan cosas» importantes entre las personas, que requieren tiempo. Saltarse los pasos de los procesos, sin darles el tiempo necesario, es como hacerse trampas al solitario. No vale el argumento de que “no hay tiempo”, ese es precisamente el problema.

14. Mimar la comunicación interpersonal. Es esencial que las personas que impulsan las iniciativas y procesos colectivos, quienes los hacen y son sus actores y actrices principales, se comuniquen bien entre sí. Y no nos referimos a que utilicen (muchas) tecnologías eficaces, sino a que se escuchen, se entiendan, sean capaces de compartir ideas y llegar a acuerdos para la acción colectiva.

15. Cultivar la comunicación con el ecosistema, con el territorio donde se desenvuelve la acción colectiva.  No se trata de multiplicar el “marketing” y la presencia en “las redes sociales”, sino de diálogo, reciprocidad, intercambio… de prestar atención y escuchar la realidad, pero también de compartir y difundir lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos juntas. No para hacer “propaganda” de nuestras virtudes, sino para sumar nuevos apoyos a la acción colectiva.

16. Abrir las organizaciones y la acción colectiva– a la creatividad y la cultura. El arte, la música, la poesía… son vehículos universales de expresión, encuentro y diálogo. En esta sociedad intercultural, diversa y mestiza, esa potencia es clave, pues los procesos colectivos y comunitarios no se desarrollan solo a través del contraste de ideas, en el terreno de la razón y la «convicción«, sino también en el de la «con-moción«, la movilización de las emociones, los sueños y las voluntades. Y en esa tarea es imprescindible la cultura, la creatividad, el arte…

17. Celebrar la acción colectiva. La acción colectiva tiene que ser «gratificante«, «satisfactoria» para quienes participan en ella, de otra forma dejamos de participar. Pero, además, la celebración es parte importante de los procesos colectivos, sirve para generar cohesión y tomar conciencia. La celebración de lo común, la recuperación de la alegría, es especialmente necesaria en tiempos de incertidumbre, desesperanza, miedo…

18. Explotar la fuerza de lo pequeño. Lo pequeño es ágil, manejable, combinable, se adapta más fácilmente a los cambios continuos de la realidad. Al igual que el decrecimiento llegará a todos los órdenes de la vida comunitaria, del mismo modo se «redimensionarán» las iniciativas y procesos comunitarios, adoptando formas organizativas de «dimensiones humanas» en las que sea posible conocer e interactuar con la mayoría de quienes participan en ellas.

19. Tejer «culturas de archipiélago«, frente al riesgo de que cada colectivo, cada organización, cada proceso se repliegue, se ensimisme y aísle o se defienda y compita con los otros, necesitamos poner en pie culturas y prácticas de la cooperación, redes colaborativas que maximicen la iniciativa y autonomía de las partes, y aprovechen al máximo la ayuda mutua. Un paso más allá de “trabajar en red”.

20. ¿¿¿¿????

La lista está abierta, porque hay nuevas pistas o llamadas de atención que surgen en la búsqueda, conforme el camino avanza. ¿Qué nuevas claves tendremos que cuidar para hacer viable y eficaz la acción colectiva? Son muchas las preguntas pendientes: ¿Cómo resolveremos los efectos perversos e individualizantes de las tecnologías? ¿Cómo construiremos e incorporaremos otra forma de relación con la tierra, la naturaleza, con Gaia?
Nos toca a todas hacer la lista de las preguntas fundamentales y también la tarea de seguir observando la realidad de nuestros colectivos y organizaciones, de nuestras comunidades y nuestro entorno social, para hallar nuevas “semillas de futuro”.

(Este texto recoge las principales ideas compartidas con los voluntarios y voluntarias de CEAR en su XXIII Encuentro Estatal, celebrado en Buitrago de Lozoya, del 24 al 26 de noviembre de 2023)



2 respuestas a “Semillas de futuro para sembrar nuevas luchas”

  1. Una larga pero relevante lista. Todos los aspectos clave ya están dichos, pero creo que es particularmente necesario recordar el punto 17; la creación de acción colectiva efectiva es un proceso complejo, toda una sucesión de aprendizajes y la celebración ayuda a nutrirlo

  2. […] Algunas pistas algo más concretas puedes encontrarlas pinchando aquí. […]

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